Archivo mensual: octubre 2009

The Economics Profession of the Future?

Elinor Ostrom

I’ve just received the following email.

Following the October announcement that institutional economists Elinor Ostrom and Oliver Williamson had been awarded the 2009 Nobel Prize in Economics, the following comments were posted on the “Economics Job Market Rumors” blog, which is read by economics PhD students, post-docs and young faculty:

http://www.econjobrumors.com/topic.php?id=5151.

Needless to say, the contributors are anonymous.

With a few exceptions, this blog sadly reveals the ignorance, disciplinary narrowness, and sexism of the commentators. Does this betoken the next generation of leading economists?

Material in square brackets has been added by the editor of this document. Some of the more crass contributions have been removed.

Nobel BULLSHIT!!!! Who the fuck are these idiots? Never heard of them … ever. What kind of bullshit is this? This year is the worst.

Seriously! Are you putting these two on par with Hansen, Fama, Tirole, etc.? I don’t understand this year’s pick. Really bad. I agree

Well, they had to give it to a woman at some point. Why not just throw a dart at a board. I never saw their work on any reading list during PhD.

A stupid Nobel pick to accompany a stupid job market this year. Our field is falling apart.

Never heard of Ostrom in my life. Lame.

All you guys need to READ MORE. The market rewards multidisciplinary work more and more.

This girl seems to be a political scientist. I dont think she has published original research in any major economics journal.

Wow, that was stupid. There were rumors that they were under pressure, since a woman has never got the award.

Multidisciplinary?? Other disciplines are all rubblish [sic]. Why let them conteminate [sic] our purity?

Economics is superior. Don’t let political science conteminate [sic] us!

She has an EJ, two JEPs, two JEBOs and a couple more of that sort. Enough for tenure between the top 100 and 200. There are scores of women with much better records and much better known contributions to economics. Of course, polsci doesn’t have its own award, so perhaps she merits the Nobel for her contributions there.

why don’t you read about her contribution instead of just counting publications and talk about rankings. These are imperfect measures of impact or quality of published work.

The fact that most of us have not heard about her says enough about her contributions.

Sorry. The fact that NONE of us have not [sic] heard about her says enough about her contributions.

This is the problem with Affirmative Action: last time a woman tried to go to the moon, the Challenger exploded 73 seconds after the launch. now, this is the end of Economics.

Seriously, this is a sensible and insightful award to an original and careful researcher whose work is widely cited precisely because it is original. To those of you who have never heard of her: you might start by asking why your lazy micro teachers inflict a narrow range of material on you that typically consists of selected papers from their own back catalog, the work of their buddies and one or two classics they themselves were forced to swallow in grad school. To those of who complaining that’s she’s never published in your favorite ‘top journal’: yes, despite that shameful handicap she is one of the most cited social scientists around, by economists and non-economists alike.

You’ve never heard of Oliver Williamson? Then you need to march into your chair’s office and demand they take back your PhD as you’re an ignorant loser.

These postings really do show the narrow training of many economists. In fact, economics departments in most universities are highly isolated places in the larger world of social science. To trash a scholar as serious and insightful as Ostrom is a shame.

What if the commons is actually an important field of study and the fact that most of us never read anything about it during graduate school is something that economic theory lecturers should take into account when formulating their syllabi?

maybe, but she still got it only because she’s a woman.

[and much more …]

Compiled by Geoff Hodgson

21 October 2009

Crédito fotográfico: rpdorgan

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La Noche del Milenarismo

Hasta ahora sólo había visto los videos cortos en los que Fernando Arrabal salé diciendo sus famosas frases.

Y ayer descubrí el programa enteró de aquella noche mágica, única. Hoy lo comparto con el Orbe entero.

Simplemente, disfruten.

Tal y como nos dice onabodelugo, quien cuelga el video.

“El viernes 6 de octubre de 1989 a las 00:35, hora peninsular española, se empezaba a gestar el acontecimiento más recordado de la Historia de la Televisión, desbancando en relevancia histórica al que, hasta el momento, fue el evento televisado de mayor importancia: el instante en el que Neil Armstrong pronunciaba su famosa frase.

Los protagonistas de tan gloriosa gesta fueron, en sentido circular:

  • Fernando Sánchez Dragó
  • Félix Gracia Plou
  • Mario Satz
  • Isidro Juan Palacios
  • André Malbí
  • Luis Maggi
  • Antonio López Campillo
  • Fernando Arrabal Terán

Realizadora: Pilar Rubio. Ahora ya podemos hablar de programa perfecto.

A falta de que Radiotelevisión Española libere la cinta completa, a la que todos los españoles, en calidad de contribuyentes con el ente de servicio público, tenemos derecho, cuelgo aquí la grabación de la que dispone Fernando Sánchez Dragó.”

DeliFunArt en Jakintza Ikastola de Ordizia

Luistxo Fernández y Maite Goñi

Este post podría ser la continuación perfecta del que escrbí hace unas semanas, Notas sobre la educación. En él apelaba a la responsabilidad de contribuir de padres, maestros, políticos, alumnos y todo bicho viviente.  No se trata de palabras vacías de contenido como cooperar. Para que quede claro: si quieres que algo salga bien tienes que poner algo de tu parte (mucho o poco es otro asunto). Esa responsabilidad muchas veces la asociamos a macroproyectos, que  no es que no se realicen sino que jamás se acaban de diseñar. Y esa no es la solución, la solución es la guerra de guerrillas, la guerra de los gestos y actitudes cotidianas.

En el día de hoy Sir Anthony Worldgate y servidor hemos estado con los alumnos de la clase de economía de  1º de bachillerato (16-17 años) de la ikastola Jakintza de Ordizia, invitados por la dama de la blogosfera vasca, la terremoto y todoterreno Maite Goñi. Nuestro fin ha consistido en explicar en qué consiste DeliFunArt. Con que hayan sacado una idea válida me doy con un canto en los dientes.

La sesión hay ido muy bien, nos hemos reído contando las historietas y hemos tenido el tiempo justo para ver las partes buenas y las menos buenas de crear una empresa. ¡Y hemos repartido chupachuses! A todo esto, nuestra idea inicial era hablar diez minutos y luego hacer tertulia…Como se pueden imaginar, ese escenario no se ha cumplido en tiempo y forma.

Pero lo verdaderamente importante no es que nosotros hayamos estado hoy allí, lo fundamental es analizar por qué hemos estado ahí, con los bachilleres (Montilla, te vas a condenar). Bien, pues la culpa la tiene Maite Goñi, a quien hoy voy a hacer la rosca porque se lo merece y porque, como digo siempre, este es mi blog y comento lo que me da la gana.

Maite Goñi es una persona comprometida con el aprendizaje y el euskera  que ejerce su labor docente en Jakintza ikastola de Ordizia. Fue de las primeras personas que vio a necesidad de abrir el euskera al mundo de internet sí o sí,  y no dudó en hacer uso de las nuevas tecnologías para conseguirlo. Hoy, ella y Jakintza ikastola, son una referencia en torno al desarrollo metodológico para el aprendizaje del euskera y su difusión, y lideran la iniciativa Euskal Jakintza, que consiste liberar en internet todo tipo de contenido relacionado con el aprendizaje y el uso correcto del euskera. Su esfuerzo y perseverancia han sido ampliamente reconocidos por instituciones muy diversas.

Además de eso, Maite da clases de economía en 1º de bachillerato y se ha confeccionado su propio libro para dar la materia. Con el paso de los años ha creado un libro con mucho sentido común, y alejado de la ortodoxia que se empeña en explicar cosas irreales.  Por otro lado, ya saben ustedes de la afición a dar la murga que tiene servidor en todos los ámbitos…y  como Maite y yo siempre coincidimos por Twitter o Facebook, me invitó a que le comentase ciertas ideas para poder desarrollarlas en su asignatura, porque veía la necesidad de hacer algo más y de dar un paso más.

Así que en ese contexto y  tertulia facebuquera nos reunimos a comienzos de setiembre en la terraza del Teatro Victoria Eugenia y entre cafés y cañas comenzamos a arreglar el mundo de la economía para adolescentes. Vimos que lo realmente importante (y difícil de conseguir) es el hecho de enganchar a los alumnos de 16 y 17 años a una materia que si bien es apasionante, puede acabar siendo un auténtico coñazo (como ocurre en la realidad). Maite siempre ha intentado acercarlos a la realidad llevándolos a una oficina bancaria y ver qué y cómo se negocia un préstamo, un leasing, un factoring y tal, así como llevar a padres para que expliquen los vericuetos de su trabajo. A esas ideas, añadí que debería acercar noticias sobre la actualidad para que fuesen comentadas en clase, que también podría hacer que los alumnos invirtiesen dinero ficticio en la bolsa y que fuesen tomando decisiones a lo largo del curso, etc.

Y en ese torrente de ideas para arreglar el mundo,  se me ocurrió que una manera de enganchar a los alumnos de manera realista podía consistir en que se involucrasen y simulasen la creación de un negocio real. Así de sencillo y de complicado. El libro de texto de economía tomaba en adelante vida porque los conceptos como mercado, competidores, precios, información, impuestos, préstamos, regulaciones, y una batería infinita se convertían en realidad si los estudiantes simulaban crear una empresa de verdad, enfrentándose y resolviendo problemas reales. De esa manera es como iban a poner cara a los conceptos que les sonaban, pero que desconocían.

Maite, que es suicida, lo vio, y los dos nos pusimos a desvariar.

La idea consistiría en crear un pequeño negocio con base en la comarca del Goierri y para echar a rodar la idea le recomendé que fuese a la agencia de desarrollo comarcal del Goierri (Goieki), donde creamos DeliFunArt, para que les enseñasen lo que era un plan de viabilidad (que nosotros a día de hoy no hemos entregado, ak ak ak). Resulta que la gente de la agencia de desarrollo habían sido alumnas de Maite…y en dos semanas ya estaban los alumnos para aprender qué era un plan de viabilidad de un negocio.

En estos momentos del curso, los alumnos están definiendo su modelo de negocio y analizando el mercado para ver si las decisiones que han tomado tienen sentido, las inversiones necesarias; vamos, que están tanteando el terreno y ya son capaces de ver dónde tienen que apretar al acelerador y por qué tienen que aparcar ciertas ideas. Tienen que tomar decisiones de las que ellos son los únicos responsables.

Final. Toda esta rollo que os he dado no es otra cosa que poner de manifiesto que la voluntad de querer hacer, y, efectivamente, llevarlas a cabo mueve montañas. Sólo hace falta querer y mover el culo. Y eso lo podemos hacer todos. Deberíamos hacerlo todos. Empero, la mayoría piensa y sueña, unos pocos afinan la idea y la comienzan, y cuatro son los que persisten. Y los que persisten ganan. Una de ellas es Maite Goñi. Soy de los convencidos, y nadie me va a convencer de lo  contrario, que si uno de cada diez fuésemos tan hacedores como ella, este país saldría de la crisis, trabajando, en menos de lo que canta un gallo. Lo digo, no tengo ni una duda.

Sigan a Maite en Twitter.

Crédito fotográfico: Sir Anthony Worldgate.

La tragedia de los bienes comunales, por Xavier Sala i Martín

Xavier Sala i Martín

Xavier Sala i Martín

A continucación reproduzco la nota que publicó ayer en Facebook el catedrático de economía de Columbia, Xavier Sala i Martín, sobre la concesión del Nobel de Economía a la useña Elinor Ostrom.

“¿Se han fijado que cuando vamos al restaurante en grupo y dividimos la cuenta entre todos, la factura es mucho más alta de lo que sería si cada uno pagara lo suyo? Si cada uno paga lo suyo, todos evaluamos el beneficio y el coste de pedir langosta. Si el coste es demasiado alto, nos decantamos por el pollo que es más barato. Pero si el coste de la langosta se divide entre quince, ya no sale tan cara por lo que decidimos pedirla. El problema es que todos los comensales piensan lo mismo por lo que, si la factura se divide entre todos, todos acaban comprando langosta y la factura es estratosférica (estratosférica porque, además, ¡al final todos piden copas y puros!).

Este es un problema económico que se conoce con el sobrenombre de “la tragedia de los bienes comunales”. Los bienes comunales son aquellos que mucha gente puede utilizar a la vez: un parque, el mar, el aire que nos rodea, el bosque y los aparcamientos en las calles de la ciudad. Todos ellos comparten un fenómeno curioso: cuando uno los utiliza, el beneficio es para el usuario pero los costes se comparten entre todos. Si las tierras de pasto son comunales (como lo eran el la Europa medieval), la hierba que come mi vaca me beneficia a mí, el propietario, porque permite que mi vaca de mejor leche o mejores terneras. La destrucción que genera mi vaca cuando come, sin embargo, es compartida por todos los propietarios de vacas ya que ellas se quedan sin pasto para comer. La tragedia de este tipo de situaciones es que, al ser los beneficios individuales y los costes compartidos por toda la sociedad, los usuarios tienden a poner demasiadas vacas y a sobre-utilizar o sobre-explotar los recursos. Igual que nos pasa en el restaurante. De este modo, los pescadores tienden a pescar demasiado hasta que nos quedamos sin peces en el mar y los leñadores tienden a cortar demasiados árboles hasta que nos quedamos sin bosques. Esa es la tragedia de los bienes comunales.

Para solucionar el problema y evitar la tragedia, se han propuesto dos tipos de soluciones. La primera es la privatización. Si la tierra de todos se divide en parcelas y cada una de nuestras vacas sólo puede pastar en nuestra granja, cada uno de nosotros se encargará de mantener un número de vacas que permita al pasto volver a crecer sin desaparecer porque si el pasto desaparece, yo mismo me voy a quedar sin vacas. En el caso del restaurante, si en lugar de una factura común, cada uno paga lo suyo, cada uno pide lo que le guste sujeto a la cantidad de dinero que quiere y puede gastar, y nadie pide langosta.

La privatización de los bienes comunales a veces es complicada por la naturaleza del bien en cuestión. Por ejemplo, sería muy difícil dividir el mar en parcelas. Para estos casos, las sociedades han encontrado otra solución: la intervención del estado. El estado se apropia del bien comunal (el mar) y decide cuánto pescado puede pescar cada barco. Una vez recogida la cuota, el estado multa a los que se pasan. En el caso del restaurante, la solución consistiría en establecer una ley que prohibiera a los grupos de más de 6 personas pedir langosta. Por ley.

¿Por qué les explico todo esto? Pues porque el premio Nobel de economía 2009 ha sido concedido a Elinor Ostrom, una politóloga que explica que existe una vía para evitar la tragedia de los bienes comunales: la cooperación. Si la gente que va a cenar en grupo lo hace repetidamente, son amigos y tienen sentido de la vergüenza, seguramente desarrollarán mecanismos para evitar que nadie se pase: el que pide langosta un día no es invitado el día siguiente, o se le recrimina en público o se habla entre todos para ponerse de acuerdo para que no pase.

Las investigaciones de Ostrom están entre la economía, la antropología y la ciencia política. Un ejemplo interesante que explica Ostrom ocurre con los pastos de los nómadas del centro de Asia. Los satélites detectaron hace años que el pasto en las zonas de Rusia y China estaba desapareciendo mientras que los de Mongolia, no. Ostrom observó que en Rusia y China las tierras estaban colectivizadas por el gobierno mientras que las de Mongolia seguían siendo explotadas según las normas milenarias de las tribus nómadas de la zona (que compartían tierras y se respetaban entre ellas de tal modo que nadie se atrevía a perjudicar a las tribus vecinas). En 1980, China cambió de sistema y privatizó la explotación. Los satélites demostraron que los pastos no aumentaron. Con este ejemplo, Ostrom demostró que la solución encontrada por las tribus milenarias basadas en la cooperación y el respeto, a veces son superiores a la privatización o a la intervención pública.

Ostrom no estaba entre los favoritos (lo escribo en masculino porque entre los favoritos no había ninguna mujer) a recibir el premio Nobel este año. Su contribución no es ni de las más citadas ni de las más conocidas del mundo. Yo, de hecho, confieso que no sabía quién era Elinor Ostrom hasta el día que se le concedió el premio. Su metodología no es la más comúnmente aceptada por la mayoría de la profesión. Y sus conclusiones no parecen tan sólidas o bien probadas como las que la ortodoxia exige a los investigadores comunes. Pero, ya se sabe, a veces el comité Nobel le gusta premiar las fronteras de la heterodoxia y eso, a la ortodoxia, no le gusta. Yo siempre he sido defensor de escuchar las ideas minoritarias porque en ciencia no es democracia y, a veces, cuando una persona como Copérnico o Darwin defienden una idea que va contra el pensamiento de la mayoría, a veces esa persona tiene razón. Bienvenido sea, pues, el premio Nobel a la señora Ostrom, no porque sea una mujer, sino porque es una nueva manera de pensar en cómo evitar la tragedia de los bienes comunales.”

La tragedia…de la “ciencia” económica

Elinor Ostrom, premio Nobel de Economía 2009

Elinor Ostrom, premio Nobel de Economía 2009

Ayer por la noché leí la nota que publicó Xavier Sala i Martín en Facebook, que tituló “La tragedia de los bienes comunales” y versaba sobre la concesión del Nobel de Economía a Elinor Ostrom.

Destaco el último párrafo del artículo.

“Ostrom no estaba entre los favoritos (lo escribo en masculino porque entre los favoritos no había ninguna mujer) a recibir el premio Nobel este año. Su contribución no es ni de las más citadas ni de las más conocidas del mundo. Yo, de hecho, confieso que no sabía quién era Elinor Ostrom hasta el día que se le concedió el premio. Su metodología no es la más comúnmente aceptada por la mayoría de la profesión. Y sus conclusiones no parecen tan sólidas o bien probadas como las que la ortodoxia exige a los investigadores comunes. Pero, ya se sabe, a veces el comité Nobel le gusta premiar las fronteras de la heterodoxia y eso, a la ortodoxia, no le gusta. Yo siempre he sido defensor de escuchar las ideas minoritarias porque en ciencia no es democracia y, a veces, cuando una persona como Copérnico o Darwin defienden una idea que va contra el pensamiento de la mayoría, a veces esa persona tiene razón. Bienvenido sea, pues, el premio Nobel a la señora Ostrom, no porque sea una mujer, sino porque es una nueva manera de pensar en cómo evitar la tragedia de los bienes comunales.”

Y yo repito lo que ya dejé por escrito en el post Aprendiz de economista.

“Más allá de cualquier debate sobre diferencias metodológicas, se ha perdido el más elemental de los alicientes para ser tomados en serio: la honradez. Fuera de ese escenario poco me importan esas disputas metodológicas sobre cómo habría que abordar la Economía. El hecho fundamental es que para convertirnos en una ciencia supuestamente respetada hemos cometido un error que destruye de raíz toda confianza en lo que hacemos, y no es otra cosa que copiar descaradamente lo que hacen otra ciencias.”

La ortodoxia consiste es empotrarse contra la pared por ir de listillos, copiar a otras ciencias y ser, en la mayoría de los casos, cobardes en términos intelectuales.

¡Viva nuestra ciencia!

¿Hay vida antes de la muerte?

¿Se os ha venido alguna vez al gramo de materia gris que os vais a morir?

El hecho es simple en su lógica biológica (de hecho se puede considerar El Hecho biológico), pero compleja en su dimensión humana. Dado el carácter egoísta de la especie humana creo que cuando esté muerto (¿a mejor vida? ¿mejor que la de ahora?) me fastidiará sumamente no poder comentar la jugada con los que dejo de lado/atrás/adelante o como se diga que haga cada uno cuando va caminito de Jerez.

Seamos serios. Yo tuve un encontronozo con la muerte. No me refiero a una situación de peligro, sino a un encontronazo, digamos, intelectual. Un día, me vino a la cabeza que en un futuro ya no estaría. Así de simple. Creo que fue el primer año de carrera. Mi reacción pasaba por mirar a mi alrededor y entender que habría un momento en que eso ya no lo vería. Sería negro. O la nada, aún peor. De repente entraba en un momento de, no sé si llamarle locura, histeria, nerviosismo, espanto…¿miedo? Quizás miedo sea la palabra que mejor defina mi comportamiento ante esa situación. Miedo porque no lo había meditado. Miedo porque me era imposible encontrarle una explicación. Miedo porque no encontraba muertos cercanos en la familia. Miedo. Aclaro para los malpensados que esto no pasaba en pleno Bulevard donostiarra.

Sería el miedo a la muerte. Desde luego dos cosas llegaron a marcarme muchísimo. La primera era que solía mirar fijamente mis manos y los movientos de los dedos y en breves instantes me daba cuenta que eso no lo podría hacer a partir de un día. Era darse cuenta de la nada de golpe y porrazo con el gesto de mirar atentamente a mi mano. No sé por qué me obsesioné con ese ritual de mirarme la mano, moverla y cagarme de miedo, pero era lo que sucedía. La segunda manía que convertí en costumbre llegaba de noche. En la oscuridad de la noche abría los ojos y, sin más, pensaba que eso era lo más cercano a la muerte. Ese momento era mucho peor que el de la mano. Me levantaba  de la cama gritando….como si se me hubiese subido la bola para que mis padres no pensasen nada raro. Como por entonces era deportista me imagino que el tema coló, eso espero.

Esas situaciones se repitieron durante mucho tiempo. Creo que fueron como unos dos años (de los dieciocho a los veinte) los que duró esa lenta travesía, pero a medida que fui interiorizando mi comportamiento fui capaz de ir desarrollando un diálogo conmigo mismo. También me ayudó mucho un libro de divulgación científica como Biología de la muerte, de Klarsfeld y Revah. Sea como fuere desarrollé aquel mecanismo que utilizaba Margaret Thatcher cuando al pensar sobre un tema importante se preguntaba “¿Qué haría Margie Thatcher en esta situación?”. Yo directamente me desdoblaba y mantenía conversaciones entre Xabier 1 y Xabier 2, o algo parecido. Y funciono, vaya si funcionó.

Lo importante es que al final le puse cara a la muerte, como hizo Mozart. Y de dialogar conmigo mismo, pasé a hablar con Ella.  Os juro que son las conversaciones más tranquilas que he tenido. Son tranquilas, entiendo, porque Ella está ahí y yo, nosotros, aquí. Sin menospreciar lo que pueda suceder en el grandioso Valle de Josefo esta vida la estoy pasando en el más acá. Tiempo habrá para disfrutar del más allá, digo yo. Es decir, desde que me di cuenta de que un día visitaré el Valle de Josefo vivo tranquilo. Eso sí, no tengo ninguna prisa por irme de este mundo.

A lo sumo pienso que mis días podrían acabar en un accidente espectacular en un avión del tipo Barón Rojo por hacer el chorra en una reunión de yupis reunidos en torno a cantidades desmesuradas de vodka-limón o pasar a mejor vida mientras leo a Li Po en Los Peines del Viento y Odón peatonaliza toda la ciudad.

Pero es curioso. Nos hacemos una pregunta secundaria (¿Hay vida después de la muerte?) sin hacernos la principal (¿Hay vida antes de la muerte?).

Ya digo, no tengo prisa.

Crédito fotográfico: Diodoro

Señorío de Jaén

DETALLECAPSULA

Hoy tengo la suerte de presentaros el producto y las andanzas de un amigo que sabe muy bien lo que se trae entre manos. Siempre es gratificante contar las historias de gente que lo está haciendo bien en plena crisis, pero cuando cuentas algo muy bien hecho  por un amigo uno escribe encantado de lo que sea.

Ese el caso de Jose Bonilla a quien conocí en en el Erasmus londinense y con quien además de universidad y juergas, compartí muchísimas tertulias sobre el sector agroalimentario español, la gastronomía, la buena vida y el recorrido que tenían nuestros mejores productos…ante el desolador panorama que observamos en Londres.

Él sabía muy bien de lo que hablaba pues teniendo los orígenes en las tierras jienenses de Úbeda su familia se dedica desde comienzos del siglo XIX a crear el mejor oro líquido que se pueda extraer de sus olivos. Una persona que ha sido criado a la vera del olivo de Trespuertas Viejo sabe dos cosas. La primera es que sabe de la nobleza y finura del aceite que tiene entre sus manos y la segunda es que lo sabe transmitir con pasión.  A esos dos factores el amigo Bonilla le ha añadido un tercer puntal que es el cáncer de nuestros artesanos: la comercialización. Y comercialización internacional, para ser más exactos. La impronta personal de esta aventura casi suicida no se puede entender sin entender a la persona, que ama y mima lo que tiene, y que quiere dar a conocer la Buena Nueva Urbi et Orbi.

Esa Trinidad de cualidades imbatibles las ha reunido en torno a Señorío de Jaén, en donde apuesta por el mejor aceite de oliva posible, la mejor presentación y las ganas de llevar un excelente producto a los mercados internacionales.

Señorío de Jaén 1[1]

Estamos ante un aceite que ya parte de un hecho singular como asegurar que los 500 ml.  de la botella son originarias de 667 olivas de la variedad picual y royal que han sido meticulosamente seleccionadas para este zumo que los paladares más sibaritas apreciarán.

El segundo milagro viene de la mano de entender que la presentación de nuestros mejores productos…necesitan de un diseño y presentación sin par. Sí, cuesta mucho entenderlo pero algunos seguiremos en esa batalla. Y en esta ocasión Señorío de Jaén ha creado una botella que nos recuerda a las botellas de vino y que revestida de 96 imágenes de oro en combianción con el negro de la botella de 500 ml hacen de  esta joya de la corona objeto claro de deseo. Tenemos que destacar que la botella ha sido diseñada por los artistas barceloneses de Ekosistema, que entre otros hitos han diseñado la web de Bimba y Lola.

Finalmente, la marca de la casa ha consistido en pensar una estrategia atrevida de distribución y una política clara de comunicación. Como buen trotamundos, Jose, quiere ver en el mayor número de tiendas gourmet del mundo las botellas de Señorío de Jaén y así esperan estar en unos 35 mercados en 2010. Por de pronto, las expectativas van viento en popa pues están desembarcado donde pretendían y ahora mismo están a punto de entrar en Dean&DeLuca (sí, lo han leído bien). Y el protagonismo en los medios va en aumento al salir repotajes en la revista Emprendedores y The Dieline, una de las revistas más prestigiosas sobre diseño a nivel mundial.

No me extiendo más. Lo verdaderamente importante es que prueben y disfruten de Señorío de Jaén y que, si les gusta, sigan difundiendo las aventuras e iniciativas de la gente que lo está haciendo bien.

Así que ya saben, saquen cinco minutos, pásense por Señorío de Jaén y sigan sus andanzas por Twitter.

Crédito fotográfico: Señorío de Jaén

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