Archivo mensual: agosto 2010

El futuro ya no es lo que era

LOS ELEFANTES DEL CIRCO KRONNER EN LA PLAYA DE LA CONCHA (1928)

¿Por qué San Sebastián tuvo una época de gloria que hoy en día no se recuerda y molesta, incluso, recordarla?

Príncipes japoneses visitan San Sebastián.

El Príncipe Nobuito Komatsu, octavo hijo del Príncipe Fushimi y tío del emperador Mutshuito, llegó junto a su esposa en julio de 1902 rodeado de gran séquito y aparatosidad. Se hospedó en el Hotel de Londres, cumplimentó a la reina, visitó la ciudad y degustó, en la cena que ofreció en el hotel a las autoridades, consommé royal, filets de soles aux truffes, caisses de foie Rossini, poulardes à la portugaise, petits pois à la française, filets de boeuf rôtis, salade, omelette Celestine, glacé vainille pistache y desserts.

Historia del hipódromo de San Sebastián.

Era el 10 de septiembre de 1922. Guetaria celebraba el IV Centenario de la primera vuelta al mundo, dada por Juan Sebastián Elcano. Chicuelo, Valencia II y Marcial Lalanda toreaban en el Chofre. La trainera Nuestra Señora del Carmen Muskarra ganaba la regata Guetaria-Donostia y el Gran Casino acogía al pianista Harold Buer, mientras los 80 profesores del maestro Arbós interpretaban poleas, valses y rigodones, haciendo competencia a la coupletista Angelita Bretón, que actuaba en el Salón Miramar y a la película Marujita que, en nueve partes e interpretada por notables artistas, se proyectaba en el Teatro del Príncipe.

Era domingo, a las cuatro de la tarde, el Gran Premio de S. M. el Rey Don Alfonso XIII, con 550000 pesetas de dotación, el premio más grande del mundo.

Una escopeta, “mejor que un autocar lleno de ingleses”.

La frase recogía una idea formulada por Antonio Gaiztarro, presidente de la Real Sociedad de Tiro de Pichón de San Sebastián, quien manifestaba hace cuatro décadas que «a nivel turístico, una escopeta extranjera de las muchas que acuden a Gudamendi, significa para el turismo de la ciudad, en su valor material, mucho más que uno de esos autocares cargados de ingleses que llegan durante el verano. Es natural que así sea; porque el tirador es hombre habituado a grandes hoteles y a las comodidades que ha de pagar. Una escopeta es una de nuestras mejores fuentes de divisas».
«Pero -continuaba-, aún tiene otro alcance muy importante para la ciudad. Gudamendi, como centro de actividad deportiva internacional, preocupa a los medios de información del mundo entero. Mientras se disputa nuestro gran programa el nombre de San Sebastián, y ustedes los periodistas lo saben mejor que yo, es material informativo que interesa a los grandes rotativos, que así nos hacen una propaganda gratuita de valor incuestionable».

Detrás de esas actividades e iniciativas había easonenses. Más brillantes, más intelegentes y con mucho más arranque.

Leyendo éstas y otras crónicas; queriendo saber la historia de tu ciudad, no me cabe duda que detrás de voces engoladas y frases plumbeas cada vez peor articuladas se encuentra una galopante enfermedad llamada mediocridad.

Vivimos tan bien, que mover un dedo resulta intolerable ya que podríamos correr el riesgo de hacer las cosas bien y podría provocar que la gente moviese el culo y se interesase por tener iniciativa propia.

Crédito fotográfico: Kutxa Fototeca

La fiesta

Leo en La ciudad que fue – Barcelona, años 70 (Temas de hoy). De Federico Jiménez Losantos (Orihuela del Tremedal, 1951):

Yo guardo imborrable afecto a esa pareja tras la generosa invitación a pasar unos días en su preciosa casa parisina en la Place de l’Italie, y jamás olvidaré la última “performance” de Dorothée, cuyo arte se centraba por entonces en jugar con el color de los alimentos. Fue una cena-happening a la que estábamos invitados los intelectuales y artistas del Instituto Alemán y tuvo lugar en una discoteca de las afueras de Barcelona, cerca de Mataró. La discoteca estaba solamente iluminada con la entonces popularísima luz negra, que únicamente permite ver el blanco, ya sea en la ropa o en los dientes, y, con la frecuencia adecuada, aparecián también los colores fosforescentes, con los que había teñido Dorothée sus distintos alimentos, arroces piezas de orden vegetal que resultaban más fáciles.

Sonó música de Carles compuesta o recuperada para la ocasión, aunque luego desembocamos en éxitos discotequeros de la época. Pero lo pasmoso era el espectáculo que nos efrecíamos a nosotros mismo viéndonos comer en colores, todos reducidos a blancos dientes, blanquísimos ojos de negro y algunas prendas albas que parecían vivir por su cuenta. Era un baile de máscaras tan excitante como suelen o solían serlo antaño, que empezó a desmadrarse cuando de los arroces pasamos al cava, igualmente teñido de colores fosforescentes, y al bailoteo frenético. Todo ello acompañado de bebistrajos psicodélicos color aguamarina, nazareno, pistacho, antracita o limón. Era una invitación carnavalesca a la antropofagia simbólica y la escatología cromática, una de tantas noches inolvidables en aquella Barcelona setentera en la que todos los días parecían de fiesta.

¿Cuándo montamos una cena-happening de éstas?

David Cameron and the Big Society

David Cameron en la Hope University de Liverpool

Llego a través de Santiago Navajas a esta gran declaración de principios que David Cameron que hizo en Liverpool el 19 de julio. Este discurso es de los que marca un antes y un después. Así que en los próximos años lo seguiré viendo para ver si las cosas cambian en UK. ¡Que así sea!

Y este mensaje a todos los funcionarios del país.

Vamos, igualito que los políticos de aquí.

Flickr de Downing Street 10.