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David de Jorge, incrédibol.

Davide de Jorge Eceizabarrena

Genio y figura hasta la sepultura. Ése es David von George. Tras el periplo que organizamos en The Glutton Club el sábado pasado para visitar al maestro cervecero Bob Worboys, de Etxeko Bob’s Beer, y comer en Miremont, terminamos tomando algo con David, Eli, Su y José Luis en Le Chantier del puerto de Hendaya.

Oigan y cacé esta instantánea. Debe ser la nueva forma de espionaje del MI6 de su Graciosa Majestad. O de la evolución de la Escuela Danesa que él tan bien conoce. Hay una revolución en ciernes. Porque si con la nueva forma de sacar fotos no tuviese suficiente es que además nos delitó con una pose natural, que no es tal. Me explico. La diosa Fortuna quiso que captase en el momento en el que David estaba moviendo la mano de tal manera que parace que se toca el mentón. Pero no. Everything is casuality, o que todo fue y es una casualidad en esta vida.

Instantáneas, vaya.

Pintxos&Blogs avec David de Jorge

Tras comenzar la andadura del Pintxos&Blogs este verano con una docena de personas, llegamos a setiembre y nos encontramos con unas treinta personas. Además de ser una alegría supuso plantear la pregunta de para qué nos juntábamos y rápidamente vimos que juntarse por juntarse no iba a aportar mucho al grupo y que lo que sí había en común es que somos gente con el culo inquieto y queremos ir “encontrándonos” con otros salseros de Donostia, Gipuzkoa o el mundo mundial. O, por lo menos, eso creemos.

Con el replanteamiento del Pintxos&Blogs hemos pretendido matar dos pájaros de un tiro: primer pájaro, que se cuenten experiencias e historias interesantes para los asistentes, y segundo pájaro, reorganizar “la logística”.  El tema de la logística no es baladí ya que asaltar un bar con 30 personas es un engorro para todos (me pasaba todo el día pidieno la comanda en la barra mejorando, de esta manera, mi habilidades de barman, ak ak ak)…y más, si tenemos en cuenta el otoño/invierno donostiarra.

La santa y el santo. Eli y Deivid.

La santa y el santo. Eli y Deivid.

Para este estreno de formato en el Hotel Ezeiza de Ondarreta (no vuelvo ni harto de vino, Dios mediante) de octubre hemos tenido un invitado de lujo: el cocinero, comunicador y showman gastroférico, el onyarbitarra, David de Jorge Eceizabarrena.

Contar con el compañero de dobles de Martín Berasategui fue un lujo por tres cosas: 1) sabe de lo que habla, 2) sabe ligarse a la gente y 3) le gusta la tertulia. Y quien reúne esas tres caracteríscticas te deja en bandeja de plata que los asistentes se interesen, se diviertan y disfruten a partes iguales.  Da igual que la tortilla de patatas, los calamares, las croquetas o los bocadillitos de jamón ibérico sean mejores o peores, el rato lo vale y una cerveza (o varias) salva cualquier situación.

Con David tuvimos la oportunidad de ver por qué escribe y cómo sufre y se alegra haciéndolo, de cómo se relaciona con los lectores, de las aventuras que están comenzando a vivir en la lejana pero real Shangai, donde las oportunidades son inmensas (y el esfuerzo también). Nos advirtió que pronto vendrán los chinos y los indios de turismo, y que a esa gente no la para ni la madre que los parió. También hubo tiempo para hablar de los pinchos que fueron y lo que son, lo que le dio pie a comentar ciertos entresijos de la alta cocina y su entorno actual, y nos mostró la nariz de payaso que se pone cuando las cosas se ponen tensas y volver a la tierra con un “Dejémonos de chorradas, que somos cocineros”. David, polémico como él solo, excelente cabezón defendiendo sus ideales y mejor contertulio y debatiente,  demostró que no escurre el bulto y sacó pecho ante el tiro amable de los allí presente.

Me hizo gracia escuchar a David que él está de manera accidental en la blogosfera y que no sabe si comunica bien o mal. ¡Ak ak ak! Es como un famoso locutor de radio que reclama a sus contertulios que no hagan uso de la ironía pues por la radio no se percibe el matiz, siendo él  elmejor exponente de que sí se puede hacer. Pues con David pasa tres cuartos de lo mismo. Quizás no sepa el entresijo técnico,(ni falta que le hace),  pero de lo que sí sabe es de comunicar y su blog es una herramienta más para desarrollar esa faceta. Punto pelota. Eso y que si nadie lo remedía asaltará nuestras pantallas de televesión a partir de enero con un programa diario con el marchamo de su “Cocina sin bobadas”.

Tras más de hora y pico de tertulia nos tuvo que dejar, porque era el cumpleaños de la egregia Eli, así que se fue pitando hacía el Condado de Hondarribia. Sin embargo creemos que se fue para no pagar los pintxos, ¡que te conocemos Deivid, ak ak ak!

David de Jorge, Sir Anthony Worldgate y yo.

David de Jorge chismorreando con los asistentes.

Así las cosas, cuando dimos por concluido la primera parte y David de Jorge nos advirtió del infarto que había sufrido María Antonia Iglesias, decidimos movernos al Pub Wimbledon del Real Club de Tenis para seguir las tertulias ante el hecho de que los culos de algunos asistentes comenzaban a congelarse. Hacía fresquete, sí.

Tampoco es que aguantásemos demasiado en el Wimbledon, porque el club cul, fasion y pijonauta se empeñaron en poner música chumba-chumba cada vez más alta, que acabó, a eso de la 1 a.m.,  echando fuera a todo el grupo de Pintxos&Blogs para proceder al canto pautado y armonioso del zorionak zuri (el cumpleaños feliz) a Sir Anthony Woldgate en su vigésimonoveno cumpleaños. Soprendentemente, o no, no comenzó a llover.

Desde el Tenis a Ondarreta hicimos el ensayo de un Macropaseo por la Bahía de la Concha y en ese momento una parte sustancial optó por retirarse a sus respectivos palacios sitos en los lugares más impresionantes de Done Ostia y alrededores, dejando a media docena de aguerridos caballeros a la intemperie en una ciudad que, salvo en la Parte Vieja, nada ofrece a sus ciudadanos. De esa manera, comenzó una búsqueda desesperada para tomar un colacao, o algo, que nos hizo deambular infructuosamente hasta el Hotel Aranzazu, primero, y el Hotel San Sebastián, después, donde decidimos apalancarnos y conspirar para futuras ediciones de Pintxos&Blogs. Eso sí, sin colacaos porque “aquí no servimos de eso”.

Gracias a todos los que asististeis y nos vemos en el Pintxos&Blogs del 6 de noviembre. ¡Las ideas y aportaciones son bienvenidas!

PS: Makgregory también ha escrito un post del Pintxos&Blogs del viernes

Moi meme

Moi meme

Pueden ver las fotos del Pintxos&Blogs en el grupo de Facebook y en Flickr, y además, pueden saber más vía Twitter.

Valerio Lazarov y la Escuela Danesa de Fotografía

El gran gran Valerio Lazarov

El gran gran Valerio Lazarov

Ayer nos levantamos con la triste noticia del fallecimiento de Valeriu Lazarov, conocido en España como don Valerio Lazarov (Bârlad, Rumanía, 1935). No quiero añadir los recuerdos normales que están dedicando este mago de la televisión.

Muerto don Valerio les puedo revelar el arcano que guardó con más recelo durante su vida. Hoy es el día en que les puedo revelar que una de sus grandes revoluciones artísticas que pervivirá en el futuro es la Escuela Danesa de Fotografía.

Todos los eneros desde 1994, y por un periodo de cuatro meses, ha ido reuniendo a los talentos de la fotografía mundial que en el orbe hay y he tenido el honor de ser partícipe de esa escuela este año 2009.

Uno de los temas recurrentes de La Escuela ha sido retratar “las imposibilidades”. La fotografía que les muestro a continuación les muestra un imposible perfectamente reflejado: teniendo a dos monstruos, en todos los sentidos,  como Sir Anthony Worldgate y David de Jorge enfrente, objetivo de la instantánea son dos botellas de agua mineral.

¿No les parece un ejemplo de esta corriente artística que cada vez tiene más devotos en el mundo mundial?

Valerio, estés donde esté tu arte perdurará para siempre.

Sir Anthony Worldgate, las botellas de Font Bella y David de Jorge.

Sir Anthony Worldgate, las botellas de Font Bella y David de Jorge.

Créditos fotográficos: Sateliteinfos (Valerio Lazarov) y Count van der Maza (Sir Anthony Worldgate, David de Jorge y la botella de Font Bella)

Crónicas danesas (I)

Y a la tercera la Duquesa de Blokhus accedió.

Pasadas las ocho y veinte de la noche atamos los caballos a la entrada del palacio de la Duquesa de Blokhus. Hacía una noche espectacularmente buena y, evidentemente, llegamos tarde. Lo bueno se hace esperar, como mínimo, veinte minutos. El hecho es que arribamos a nuestra cita bien pertrechados de vino tinto valenciano y de Mateus portugués, en representación de la espirituosidad de ambos países ibéricos. Antes de continuar, he de confesar que enviamos a Don Bernardo, señor de Oporto, para que otease el terreno y certificase que Lady Mia, la Duquesa, y sus inseparables damas de compañía, Lady Mette, Lady Rikke y Lady Martine estaban prestas a recibirnos. Don Bernardo nos confirmó que no había emboscada alguna y Don Alfonso, Duque de Pola de Lena; Don Alejandro, Marqués de la BBC; y un servidor acudimos con la tranquilidad de quien sabe que lo mejor está por llegar.

La bella Duquesa de Blokhus nos recibió con su simpatía habitual a la entrada del palacio que posee en pleno centro del Condado de Aalborg y muy amablemente nos invitó a descalzarnos confluyendo de manera armoniosa los olores en las estancias palaciegas. Encontramos a Don Bernando a salvo e incluso diríamos con una leve sonrisa que denotaba que la espectacular compañía de las señoritas estaba siendo entretenida. Rápidamente se esbozó una sonrisa en nuestra cara. Había motivos.

El vino comenzó a circular. A raudales, como tiene que ser. Alegría. Tinto, mateus y vino blanco…gran reserva Don Simón, de las Bodegas Simón & Garfunkel.

Me encanta cuando las mujeres dicen que no quieren vino e inmediatamente corrigen con un “Bueno, sí, un poco, por favor”.

El que no corre…

Entre una cosa y la otra, las copas de vino y las primeras risas comenzamos a cenar pasadas las nueve de la noche. La Duquesa había preparado con mucho mimo unas boller i karry, que traducido al idioma cervantino, sería algo así como albóndigas al curry. En este punto debo mencionar que las albóndigas eran de carne de cerdo criados en la granja de los señores padres de Lady Mia, los Grandes Archiduques de Jutlandia Central.

Las albóndigas estaban riquísimas, el curry también. Añadimos una pasas y el plato quedó redondo, cojonudo. El puchero de las albóndigas pronto se vacío (antes incluso que las copas de vino). Yo que estoy a dieta me comí una docena de ellas; Don Alfonso, que no está a dieta degustó como otra docena; y Don Alejandro, que también está a dieta, sometió a su estómago a no menos de quince albóndigas. Ahora que lo pienso, no nos dimos cuenta si dejamos algo al resto de comensales, pero el que no corre…¡come!

El vino fluía y los chin-chin también. Creo que bebimos a favor de toda la humanidad. No nos olvidamos a nadie y a nada. Brindamos hasta por nuestro excelente inglés, que mejora gracias a las tertulias anglófilas con Don Alejandro.

Tras el atracón de albóndigas llegó la hora del postre. La experta en dulces Lady Rikke nos sorprendió agradablemente con un risalamande, que viene a ser un arroz con leche hiperdenso (lleva crema) con un toque de vainilla y con trozos de almendras. Es un postre típico que se toma en navidades, pero les aseguro que la noche del 31 de marzo supo a gloria. A pesar de ser un postre danés tiene nombre francés porque los nobles daneses preferían denominar sus postres en el idioma de Montesquieu. Al risalamande le añadimos una salsa de cerezas, también elaborada por Lady Rikke, que estaba exquisita y que estaba hecha de cerezas (obvio) y vino de cerezas. Al parecer la gente ya estaba saciada con las albóndigas y optó por porciones minimalistas del postre: un grano de arroz, un trocito de almendra y una gota de mermelada. Yo, que estoy a dieta y sufro del Complejo Obélix, me llené el plato. Los postres son mi debilidad y coma lo que coma, cuando llego a los postres pongo el contador a cero y comienzan a desfilar a mi estómago. Y en honor a la verdad el plato quedó huérfano de existencias en un abrir y cerrar de ojos.

La noche transcurría con comentarios jocosos sobre tremenda fiesta del viernes y sus es-tragos en varios de los comensales presentes en la cena. Por una vez tuve el placer de no ser objeto de comentarios sobre mi nivel de espirituosidad: no fui a la fiesta. Otros si estuvieron…y no se acuerdan.

Misteriosamente, nuestras copas se vaciaban cada vez más rápido. En una de esas Don Alfonso fue a buscar más vino y no volvió, se perdió. Casualidades de la vida Lady Rikke también se evaporó, o se perdió. Enigmas espirituosos.

Todo llega a su final. El estruendo de risas y jolgorio tuvo que parar a eso de la una de la noche, y menos mal, porque algunos no sabíamos si hablábamos en castellano, danés o inglés. Y ellas igual. Nos pusimos el calzado, nos despedimos de la anfitriona. Respiramos el fresquísimo aire, montamos en nuestro caballos de la mejor manera que pudimos y nos fuimos a…y hasta aquí me dejan contar.

Repetiremos.

PS: Casualidades. Tuvimos el placer de conocer a estas marquesas danesas en un viaje diplomático-espirituoso que hicimos en tren a Copenhague. Un “estamos estudiando español” llevo a un “jiji-jaja” o “Ak ak ak” que dura hasta hoy. Y que dure. ¡Lo que puede pasar en un tren!

Crédito fotográfico by Alfonso Ceballos, Josephers & Lord Worldgate

Publicado el 08/04/2009 en David de Jorge & Co.