Archivo de la categoría: Estado

David Cameron and the Big Society

David Cameron en la Hope University de Liverpool

Llego a través de Santiago Navajas a esta gran declaración de principios que David Cameron que hizo en Liverpool el 19 de julio. Este discurso es de los que marca un antes y un después. Así que en los próximos años lo seguiré viendo para ver si las cosas cambian en UK. ¡Que así sea!

Y este mensaje a todos los funcionarios del país.

Vamos, igualito que los políticos de aquí.

Flickr de Downing Street 10.

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David Cameron, PM.

Este post es un homenaje a los sesudos contertulios de Espàña, ese country que no existe como tal. Las elección en el Reino Unido de la Gran Bretaña fueron el 6 de mayo. Ganaron los tories sin mayoría absoluta y aparentemente la locura y el desmadre podían sobrevenirse. Ayer, 11 de mayo, 6 días después de las elecciones, David Cameron tomaba la palabra el 10 de Downing Street para dirigirse urbi et orbi como Primer Ministro.

Tras la marcha de Gordon Brown, lo tories de David Cameron y los liberales de Nick Clegg (Vice Primer Ministro)  formarán un gobierno de coalición tras 75 años sin tenerlo.

No queda otra sino cantar el God Save the Queen bien orgullosos, compatriotas británicos. Aquí, mientras tanto, seguiremos con las habituales zapatadas..

10 de Downing Street web

¡Y otra de gambas!

Soy de los que cree que lo mejor que nos puede pasar en España es que nos metamos una hostia aún más morrocotuda. Aún más partidario del “cuanto peor mejor”. Nuestra piara (con perdón a los cerdos) se lo merece. Al parecer no se nos cae la cara de vergüenza con los datos e información que sale todos los días. “Yo estoy bien, es el vecino el que está jodido”, lema hispano del momento. Mientras tanto, la revolución silenciosa de una dictadura aún más silenciosa como el estado omnipresente sigue dando pasos inexorables. Sólo en 1 de las 17 CCAA de España ha descendido el porcentaje de empleados públicos entre 2007 y 2010, además de en Melilla, donde lo hace de un ¡¡¡59,7% a un 48,6%!!! Diviértanse con los gráfiquitos de la noticia porque no tienen desperdicio alguno.

Y no sé si leer al Catedrático de  Economía de la London School of Economics, Luis Garicano, me genera alguna esperanza o ganas de coger el hatillo y largarme de vuelta a Londres. Sería lo suyo.

Crédito fotográfico: konomiho

Unión Monetaria Europea o de la soberbia política

Alberto Recarte

Me he leído el artículo La Unión Monetaria Europea: un proyecto peligroso, incompleto y precipitado, que Alberto Recarte publicó el 3 de septiembre de 1997 en A favor y en contra de la Moneda Única (Fundación Argentaria) y que ha vuelto a reproducir en Libertad Digital.

Ruego encarecidamente la lectura del artículo pues como en todo lo que escribe Recarte se expresa de manera exacta y clara.

A continuación destaco ideas esenciales de la introducción que ha añadido.

La economía española está condenada, salvo una catástrofe política, a hacer las reformas. Y las reformas se harán, aun a costa de un desempleo enorme, de la reducción de las transferencias sociales a partir de 2011, de la desaparición de las inversiones públicas en infraestructuras y de la congelación o disminución nominal de los salarios de la mayoría de los empleados del sector público y del privado.

Casi nada de lo que nos está ocurriendo es un accidente. Los riesgos del euro sin reformas eran conocidos. Por los europeístas y por los euroescépticos. Las declaraciones de Roubini no añaden nada a lo que ya sabíamos. Lo que no era previsible el 1 de enero de 1999, fecha de la entrada en vigor de la Unión Monetaria Europea, era una política monetaria tan alocada como la de Greenspan en la Reserva Federal y que el Banco Central Europeo y los otros bancos centrales le siguieran en la relajación de las normas de control y regulación de los respectivos sistemas financieros. Tampoco era previsible ni que, con la misma política monetaria en el área euro el crédito creciera el 8% anual en Alemania y el 18% en España, ni el tamaño de nuestra burbuja inmobiliaria. Esa política monetaria laxa, de desregulación y descontrol, es la que ha desencadenado la gran recesión, junto con la manipulación del tipo de cambio de sus monedas por parte de China y de otros países asiáticos.

Pero ahora estamos hablando de otro problema. Ahora lo que se plantea son las dificultades específicas de países como Grecia, Portugal, España, Irlanda e Italia, integrados en el euro, para salir de la crisis. Precisamente por las dificultades que tienen para ser competitivos, lo que nos obliga a todos a reducir precios y salarios sin devaluar. Ese era el problema de la Unión Monetaria Europea para todos los países miembros antes de que entrara en vigor. El temor de los euroescépticos españoles de aquel momento era que si la economía española perdía competitividad habría un momento en que dejaría de crecer. El temor era que una misma política monetaria europea fuera inapropiada para unos o para otros. El temor era que nuestro Gobierno no hiciera las reformas necesarias.

La última advertencia de Recarte la suscribo de comienzo a final.

No pretendo recordar que lo que nos está pasando tenía una probabilidad elevada de ocurrir en 1997, hace 13 años, sino llamar la atención al Gobierno y a la oposición, a los sindicatos y a la patronal y a cualquier español interesado en nuestro futuro de que estamos en el euro por una decisión política compartida por la inmensa mayoría de los partidos y que las reformas pendientes, que también son decisiones políticas, deberían también adoptarse por aplastante mayoría.

Crédito fotográfico: Sir Anthony Worldgate

La gran evasión

Desafortunadamente no me refiero a la recordada película de John Sturges. Uno no sabe si se le queda cara de gilipollas cuando lee noticias en las que el Catedrático Plenipotenciario en Asuntos Económicos, Pepiño Blanco, denuncia un complot contra España o si, por contra, ya teníamos la cara de gilipollas bien dibujada y delineada por nuestro ADN y Blanco, simplemente, se aprovecha de eso. Lord Brennan ha tenido que salir a poner los puntos sobre las íes.

La estampida sufrida por la bolsa española así como el repunte del riesgo-país son consecuencia de un tipo de democracia que los gobiernos locales no controlan: la democracia del dinero. Piensan, con acierto, nuestros políticos que el derecho de pernada se puede ejercer con el mercado cautivo de votantes y en cierta manera es lo que pasa en una democracia cuatrienal y pueril como la española. Afortunadamente para las personas hay ámbitos donde eso no ocurre y cuando uno se dedica a malgastar el dinero de todos, cuando se dedica a apagar fuegos, cuando decides no tomar una sola medida sería para abordar la Gran Recesión, en definitiva, cuando uno es un chapucero y además alardea, el inversor con dos dedos de frente coge y se lleva la pasta a otro lado. Y si se queda, te cobra el doble porque no se fía ni un pelo.

La economía y la vida son un juego (in)consciente de incentivos. En los países bananeros los políticos cobardes no quieren tomar medidas preventivas que les resten votos (algo lógico, por otra parte). Luego, en plena crisis, hablan de complots y conteburnios que dan muerte a Manolete. Y los ciudadanos, bananeros, bloquean todo intento de mejora.

Pensiones, debates y libertad

Algunos no pararemos nunca hasta conseguir que el nivel de los debates sobre cualquier tema, pero sobre los de política económica en particular, sean homologables al resto de los países civilizados de Europa. En ello va nuestra nuestra libertad como ciudadanos o el camino relajado hacia la tiranía.

Es fundamental contrastar diferentes argumentos de gentes que aun pensando diferente hacen un razonamiento y plantean propuestas de calado. Y lo mínimo que podemos hacer los ciudadanos es hacer de amplificadores de aquellos que intentan mostrar con argumentos bien sólidos sus planteamientos. Además, no olvidemos que están en juego los frutos futuros de nuestro trabajo presente, los ahorros.

Hoy os paso dos piezas que me han interesado de entre la vorágine que está causando la propuesta de reforma del sistema de pensiones públicas.

El primer texto es del ex-ministro de Administraciones Públicas y economista Jordi Sevilla (1956), que ha escrito lo siguiente en su blog:

Propongo una transición a veinte años que vaya reduciendo las actuales cotizaciones sociales a la vez que se crea e implanta un IMPUESTO GENERAL SOBRE EL GASTO vinculado al IRPF y a Sociedades y cuya base impositiva sería la diferencia entre lo ingresado cada año y lo ahorrado. Es decir, un impuesto sobre el gasto. Por otro lado, todas las pensiones se irían unificando en una sola cuya cuantía sería diferente en función de un número de variables que pueden incluir años trabajados, salarios percibidos o estado de necesidad.

El segundo texto escrito en Libertad Digital es de José Barea (1923), catedrático emérito de Hacienda Pública de la Universidad Autónoma de Madrid y persona que ha sido consultada y, acto seguido, apartada sistemáticamente por todos los Gobiernos de España a los que ha servido por decir verdades como puños y atreverse a hacer análisis certeros. 

A mi juicio, la reforma debería consistir en:

  1. Alargar la edad de jubilación forzosa a los 70 años
  2. La base reguladora para calcular el periodo de contribución se extendería a todo el periodo contributivo
  3. El porcentaje que ha de aplicarse a la base reguladora para calcular la pensión sería proporcional al número de años cotizados
  4. Todos los regímenes de la Seguridad Social deben tener la misma presión contributiva, es decir, que la suma de las cuotas del trabajador y del empresario representen el mismo porcentaje de la base reguladora.
  5. Supresión de las jubilaciones anticipadas.

Mientras tanto, a nuestros políticos no les afectará la reforma y cobrarán la pensión máxima con 7 años de cotización. Total, ¿por qué les iba a afectar?

Ronald Reagan

En Washington, un 20 de enero de 1981.

Está todo dicho. Y todo sigue igual.

¿Qué seguimos haciendo mal?

Discurso inaugural de Ronald Reagan (en inglés).