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DeliFunArt en Jakintza Ikastola de Ordizia

Luistxo Fernández y Maite Goñi

Este post podría ser la continuación perfecta del que escrbí hace unas semanas, Notas sobre la educación. En él apelaba a la responsabilidad de contribuir de padres, maestros, políticos, alumnos y todo bicho viviente.  No se trata de palabras vacías de contenido como cooperar. Para que quede claro: si quieres que algo salga bien tienes que poner algo de tu parte (mucho o poco es otro asunto). Esa responsabilidad muchas veces la asociamos a macroproyectos, que  no es que no se realicen sino que jamás se acaban de diseñar. Y esa no es la solución, la solución es la guerra de guerrillas, la guerra de los gestos y actitudes cotidianas.

En el día de hoy Sir Anthony Worldgate y servidor hemos estado con los alumnos de la clase de economía de  1º de bachillerato (16-17 años) de la ikastola Jakintza de Ordizia, invitados por la dama de la blogosfera vasca, la terremoto y todoterreno Maite Goñi. Nuestro fin ha consistido en explicar en qué consiste DeliFunArt. Con que hayan sacado una idea válida me doy con un canto en los dientes.

La sesión hay ido muy bien, nos hemos reído contando las historietas y hemos tenido el tiempo justo para ver las partes buenas y las menos buenas de crear una empresa. ¡Y hemos repartido chupachuses! A todo esto, nuestra idea inicial era hablar diez minutos y luego hacer tertulia…Como se pueden imaginar, ese escenario no se ha cumplido en tiempo y forma.

Pero lo verdaderamente importante no es que nosotros hayamos estado hoy allí, lo fundamental es analizar por qué hemos estado ahí, con los bachilleres (Montilla, te vas a condenar). Bien, pues la culpa la tiene Maite Goñi, a quien hoy voy a hacer la rosca porque se lo merece y porque, como digo siempre, este es mi blog y comento lo que me da la gana.

Maite Goñi es una persona comprometida con el aprendizaje y el euskera  que ejerce su labor docente en Jakintza ikastola de Ordizia. Fue de las primeras personas que vio a necesidad de abrir el euskera al mundo de internet sí o sí,  y no dudó en hacer uso de las nuevas tecnologías para conseguirlo. Hoy, ella y Jakintza ikastola, son una referencia en torno al desarrollo metodológico para el aprendizaje del euskera y su difusión, y lideran la iniciativa Euskal Jakintza, que consiste liberar en internet todo tipo de contenido relacionado con el aprendizaje y el uso correcto del euskera. Su esfuerzo y perseverancia han sido ampliamente reconocidos por instituciones muy diversas.

Además de eso, Maite da clases de economía en 1º de bachillerato y se ha confeccionado su propio libro para dar la materia. Con el paso de los años ha creado un libro con mucho sentido común, y alejado de la ortodoxia que se empeña en explicar cosas irreales.  Por otro lado, ya saben ustedes de la afición a dar la murga que tiene servidor en todos los ámbitos…y  como Maite y yo siempre coincidimos por Twitter o Facebook, me invitó a que le comentase ciertas ideas para poder desarrollarlas en su asignatura, porque veía la necesidad de hacer algo más y de dar un paso más.

Así que en ese contexto y  tertulia facebuquera nos reunimos a comienzos de setiembre en la terraza del Teatro Victoria Eugenia y entre cafés y cañas comenzamos a arreglar el mundo de la economía para adolescentes. Vimos que lo realmente importante (y difícil de conseguir) es el hecho de enganchar a los alumnos de 16 y 17 años a una materia que si bien es apasionante, puede acabar siendo un auténtico coñazo (como ocurre en la realidad). Maite siempre ha intentado acercarlos a la realidad llevándolos a una oficina bancaria y ver qué y cómo se negocia un préstamo, un leasing, un factoring y tal, así como llevar a padres para que expliquen los vericuetos de su trabajo. A esas ideas, añadí que debería acercar noticias sobre la actualidad para que fuesen comentadas en clase, que también podría hacer que los alumnos invirtiesen dinero ficticio en la bolsa y que fuesen tomando decisiones a lo largo del curso, etc.

Y en ese torrente de ideas para arreglar el mundo,  se me ocurrió que una manera de enganchar a los alumnos de manera realista podía consistir en que se involucrasen y simulasen la creación de un negocio real. Así de sencillo y de complicado. El libro de texto de economía tomaba en adelante vida porque los conceptos como mercado, competidores, precios, información, impuestos, préstamos, regulaciones, y una batería infinita se convertían en realidad si los estudiantes simulaban crear una empresa de verdad, enfrentándose y resolviendo problemas reales. De esa manera es como iban a poner cara a los conceptos que les sonaban, pero que desconocían.

Maite, que es suicida, lo vio, y los dos nos pusimos a desvariar.

La idea consistiría en crear un pequeño negocio con base en la comarca del Goierri y para echar a rodar la idea le recomendé que fuese a la agencia de desarrollo comarcal del Goierri (Goieki), donde creamos DeliFunArt, para que les enseñasen lo que era un plan de viabilidad (que nosotros a día de hoy no hemos entregado, ak ak ak). Resulta que la gente de la agencia de desarrollo habían sido alumnas de Maite…y en dos semanas ya estaban los alumnos para aprender qué era un plan de viabilidad de un negocio.

En estos momentos del curso, los alumnos están definiendo su modelo de negocio y analizando el mercado para ver si las decisiones que han tomado tienen sentido, las inversiones necesarias; vamos, que están tanteando el terreno y ya son capaces de ver dónde tienen que apretar al acelerador y por qué tienen que aparcar ciertas ideas. Tienen que tomar decisiones de las que ellos son los únicos responsables.

Final. Toda esta rollo que os he dado no es otra cosa que poner de manifiesto que la voluntad de querer hacer, y, efectivamente, llevarlas a cabo mueve montañas. Sólo hace falta querer y mover el culo. Y eso lo podemos hacer todos. Deberíamos hacerlo todos. Empero, la mayoría piensa y sueña, unos pocos afinan la idea y la comienzan, y cuatro son los que persisten. Y los que persisten ganan. Una de ellas es Maite Goñi. Soy de los convencidos, y nadie me va a convencer de lo  contrario, que si uno de cada diez fuésemos tan hacedores como ella, este país saldría de la crisis, trabajando, en menos de lo que canta un gallo. Lo digo, no tengo ni una duda.

Sigan a Maite en Twitter.

Crédito fotográfico: Sir Anthony Worldgate.

Notas sobre la educación

Esta mañana estaba escuchando a Losantos hablar sobre la educación y me han venido las siguientes ideas. A ver qué os parecen.

  1. Creo que el sistema educativo debería tener como objetivo transferir conocimiento. Por mucho que se cabreen los pedabobos la escuela está para eso y no para que los niños se diviertan.
  2. El problema fundamental radica en que todo el mundo tiene poder y autoridad… ¡menos los profesores!
  3. Esa autoridad es necesaria para que la transferencia de conocimientos se desarrolle de manera efectiva y mantenga a raya ciertos comportamientos.
  4. Si cuando los hijos sacan malas notas, los padres no piden explicaciones al hijo ¡sino a los profesores!…entonces, tenemos un problema muy gordo como sociedad
  5. Pedir explicaciones sería de gente educada. Lo que se estila es la bronca y el trato denigrante a los profesores.

Nota sobre la educación en mi casa:

  1. Mis padres comenzaron a trabajar con 13-14 años y el nivel de educación es el Graduado Escolar.
  2. Somos tres hermanos.
  3. Somos de renta media-baja.
  4. En mi casa jamás se han quejado por tener que comprar libros a comienzos de curso.
  5. De pequeño me encantaba la geografía y los dinosaurios. Me compraban unos libros y para otro nos íbamos a la biblioteca JUNTOS a tomarlos prestados.
  6. Cuando tenía dudas con las palabras mis padres cogían el Larousse y el Elhuyar CON nosotros.
  7. Cuando comenzaba el curso todos los libros estaban forrados y etiquetados con nuestro nombre.
  8. Por las tardes mi madre venía a recogernos a la ikastola y nos traía el bocata.
  9. Mis padres solían venir a ver los partidos de las actividades extraescolares, y si había que desplazarse ponían el coche a disposición del equipo.
  10. El análisis sintáctico era una cosa que se me atragantaba y jamás se me olvidará que mi padre se estudiaba todo el libro de pe a pa para facilitarme el estudio y ayudarme. Ahí nos pasábamos horas los dos sentados en la misma mesa, padre e hijo.

Nota sobre la educación en base a mi experiencia dando clases de tenis durante ocho años y en la universidad como estudiante. Y quizás la parte más polémica aun diciendo que no soy nacionalista.

  1. De padres gilipollas, hijos aún más gilipollas.
  2. Padres que consienten, hijos tiranos.
  3. Por alguna razón y por término medio, los hijos de familias de ambiente euskaldun tienen un mejor comportamiento con los monitores/profesores y con sus compañeros. Por término medio son más respetuosos, obedientes, trabajadores y no joden al prójimo.
  4. Sabiendo de qué colegio e ikastola venían los niños era muy fácil adivinar el comportamiento de los padres y de los niños.
  5. La parte de la sociedad castellana o no-euskaldun es mucho más grande, mayoritaria, y por lo tanto hay una gran variedad de “grupos”.
  6. Fuera de imágenes idealizadas la parte de la sociedad euskaldun es reducida y bastante homogénea en sus comportamientos sociales.
  7. En la universidad el grupo de los que estábamos en la sección de euskera sacábamos mejores notas medias, de calle, que los de castellano y el comportamiento, reconocido por los profesores, es mejor el de los grupos de euskera que el de castellano.

No sé si es algo extraordinario o es algo normal lo que os he contado pero es lo que he vivido.

Crédito fotográfico: outnbout

Becarios y manifas

Grotesco. Lo que lleva pasando con la educación, en general, y con la universidad, en particular, desde el inicio de la democracia en España merece, como mínimo, el calificativo de grotesco. Dan ganas de vomitar. Y los primeros tontainas en caer son (somos) los becarios.

Todo el jaleo en torno Bolonia y los planes de reforma del sistema universitario no están sirviendo para abordar un debate en profundidad que nos llevase a analizar qué es lo que tenemos entre manos. Porque lo que tenemos entre manos es un monstruo que está generando diplomados y licenciados con una formación pésima y universidades que no aparecen en ningún ranking, ni siquiera en los que se elaboran en las comunidades de vecinos.

Y ahí seguimos contemplando la mierda. La Derecha como siempre paralizada y acobardada no vaya a ser que llos lamen fachas (¡no por Dios!), y la Izquierda copiando métodos fascistas de los años veinte, como muy bien señala Pepe García Dominguez. Vamos, lo de siempre.

Al final el esperpento redunda en que los hijos de gente con menos medios son los perjudicados. Hace siglos los pobres podían ascender en el escalafón social metiéndose a curas o engrosando las filas de los ejércitos. ¿Y hoy? No queriendo ser cura ni militar, nos hemos encargado, como sociedad, de dinamitar la única vía capaz de mejorar realmente las condiciones de vida y la generación de oportunidades futuras: la educación.

Me da pena ver a muchos becarios y gente humilde juntarse con mangarranes millonetis cuyo divertimento es ser vándalo o terrorista de postín en todo tipo de manifas. Y me da pena, porque he sido becario y sé que cuando finalice la manifa, y cada uno vuelva a su casa, el papá del Hipiji (de Pedralbes, las Rozas o Miraconcha) le pagará el máster y los idiomas (y hasta le enchufará en algún lugar), mientras que el otro (yo) no le podrá pedir nada a sus padres porque suficiente hacen con cuadrar las cuentas a fin de mes.

Las manifestaciones que los becarios deberíamos hacer, los siete días de la semana y durante todo el año, deberían ser para exigir un sistema universitario basado en el mérito y en una enseñanza excelente. Sin embargo, en vez de centrarnos en ese ideal de progreso basado en el esfuerzo basamos las manifas en que tenemos acné y somos superguays y molamos mazo.

Pero nada, becario, a ver si tus amigotes Hipijis de manifas te agencian un currelillo cuando las cosas vayan mal.